Los
costes de los daños ocasionados por los
desastres naturales se multiplicaron por cinco,
llegando a alcanzar los 655.000 millones de dólares
(Christian Aid).
Los inviernos en Europa serán más
húmedos, cálidos y tormentosos.
La cantidad de tormentas severas podría
aumentar hasta un 25%, afectando sobre todo a
aquellos que viven en las zonas más vulnerables,
como las regiones costeras y las cuencas de los
ríos (WWF). Las pérdidas financieras
asociadas a estos sucesos podrían llegar
a suponer más de 600 millones de euros
al año (Climate Risk Management ltd).
Las altas temperaturas y las sequías disminuirán
los rendimientos agrícolas del sur de Europa.
En España las pérdidas agrícolas
en el año 2005 ascendieron a 2.000 millones
de € según las organizaciones agrarias.
La agricultura podrá llegar perder un 40%
de sus beneficios por efecto directo del cambio
climático (WWF).
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